martes, 1 de mayo de 2007

Dos bofetones

Decir en voz alta lo que pienso, me cuesta más de un disgusto, o una soledad inmensa, he aprendido a callarme y a que lo que sucediese delante de mi, pareciese que no iba conmigo, pero cuando veo que alguien sufre y veo las causas, me desespero, si tengo interes en esa persona, se las diré. Normalmente, mis palabras pueden caer como dos bofetones, plas, plas,... Y sin embargo, lo hago con mi mejor intención.

El otro día dije en voz alta lo que pensaba, seguramente la otra persona no entendía nada, porque él solamente iba a comer y si conseguía un desahogo físico mejor que mejor, cuando vió que eso no iba a ser posible, porque yo me iba a ir a buscar a mi hijo, se despidió porque debía ir a trabajar.

Él que vive mal con él, es él, él que se levanta cada mañana indiferente ante la realidad que le toca vivir es él. Es él, el que tiene mujer y dos hijos, y se busca amantes para desahogarse al menos físicamente. Al principio, si le he otorgado mi tiempo, fue porque no me imaginaba que pudiese estar casado, una vez que descubro a una persona que creo que merece la pena, deseo mantenerla. Aunque seguramente ella no me habrá entendido lo más mínimo y a lo mejor no la vuelva a ver más.

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